El presidente de la JIPL dialogó con Nuestro Agro en medio de una coyuntura compleja para las cooperativas lácteas. Respondió a muchos interrogantes periodísticos del momento y fue contundente en su respuesta sobre SanCor y el rol del Gobierno.
El presidente de la Junta Intercooperativa de Productores de Leche, Danny Lorenzatti, se refirió al escenario crítico por el que atraviesa la lechería y en particular, la gran cooperativa láctea con sede en Sunchales, «nave insignia de la Junta», según sus propios dichos y «con una camiseta puesta de Argentina muy grande, que merece ser atendida por el Gobierno».
Nuestro Agro (NA) – ¿Cómo está observando el escenario lechero; cuál es la visión de la Junta Intercooperativa?
Danny Lorenzatti (DL) – Verdaderamente es una situación muy difícil. Esto ya está diagnosticado por todo el sector y es preocupante. Por un lado, el precio y el costo de producción, que sin ninguna duda afectó severamente por el aumento de los insumos, de los alquileres y de la alimentación. Y lo otro, la baja del valor en el mercado internacional y una expectativa de aumento que tenemos dentro del mercado interno pero que no se da porque también tiene sus límites. Y uno debe cuidar al consumidor que es una herramienta y es el eslabón de la cadena clave. A todo esto se le sumó un agravante catastrófico: lo climático. Este combo de cosas ha hecho que el pequeño y mediano productor, que es el que normalmente no encuentra o no tiene la posibilidad de recurrir a un sistema financiero por su condición de tal, se encuentre pasando por una situación muy difícil. Ni hablar si está alquilando campo.
NA – ¿Esta situación golpea a las cooperativas especialmente?
DL – Sin dudas porque las pequeñas y medianas cooperativas, el cooperativismo en general, normalmente trabaja con el pequeño y mediano productor. Trabaja con una mirada de ayuda y de acompañamiento. Y cuando este productor se debilita, el cooperativismo también se debilita. Esto es un tema que el Gobierno lo tiene que tener muy presente cuando pauta su política. Nosotros hemos manifestado muchas veces que el cooperativismo tiene una mirada de economía social y cuando eso se busca, es una forma de ayudar al que más lo necesita o al más débil de la cadena. Pero cuando uno ayuda al débil, también se debilita, por lo tanto si el cooperativismo no interactúa con el Gobierno nacional en estos casos, no se puede sobrevivir. Por eso desde hace varios años hemos logrado crear un fondo rotatorio, como herramienta para acompañar situaciones puntuales que se dan en estos casos, de catástrofes climáticas o productivas, de situación de mercados, de capitalización o inversión en bienes de capital, etc.
NA – ¿Este Fondo tiene su continuidad asegurada?
DL – Continúa en marcha pero se está debilitando lógicamente, porque por supuesto hoy se le ha brindado al productor una posibilidad de prórroga en la cobranza de esos créditos. Como una medida de acompañamiento. Por lo tanto en esta situación todos se debilitan un poco en sus estructuras cooperativas. Pero esta situación también la viven las pequeñas y medianas cooperativas. Entonces en general nosotros hemos planteado muchas veces que nuestra intención es que la lechería bajo el sistema de cooperativismo llegue a representar un tercio, porque creemos que sería una lechería testimonial que abarcaría especialmente al pequeño y mediano productor que es al que tenemos que sostener para que sea una lechería inclusiva con una política sectorial inclusiva.
NA – ¿Preocupa a las cooperativas lácteas la negociación paritaria de ATILRA en este contexto?
DL – Nosotros no hemos participado en las primeras reuniones de acuerdo salarial. No porque no nos interese, simplemente porque en nuestras estructuras consideramos que la urgencia hoy está pasando por otro lado. Los trabajadores están cobrando sus sueldos normalmente, y creo que el sueldo del trabajador lácteo no es malo en relación a los demás sectores. En cambio el productor y la industria cooperativa hace dos años que no pueden mover sus precios, siendo que han tenido elevación de costos por el valor de los insumos y la cuestión fiscal. ATILRA nos nombró y manifiestó su opinión sobre la Junta Intercooperativa en un comunicado pero francamente la relación no es mala. Yo diría que no es para alarmarse el tema. Ellos saben la situación que se está viviendo y se lo están manifestando en sus reuniones a los afiliados. Y no veo a la vista conflictos en este momento entre el gremio y el cooperativismo.
NA – ¿Qué opinión le merece la situación de SanCor?
DL – Es una situación preocupante pero entiendo que se está trabajando a full para encontrar una solución. Esperemos que sea así. Nos parece que es una empresa que, como todas, tendrá que hacer sus modificaciones, sus conversiones, pero son empresas que hay que ayudarlas y colaborar para que así sea. Tienen una camiseta muy grande de Argentina y merecen ser atendidas como tales.
NA – ¿Cree que el Gobierno le está soltando la mano a SanCor?
DL – Yo no me apuraría mucho a opinar sobre el Gobierno. Espero que no. Sería un grave error soltarle la mano. Es malo tener políticas extremistas y creer que el mercado liberal va a solucionar todo. Hasta en Alemania se habla de la economía social de mercado, porque consideran que es importante la libertad de mercado pero es importante observarlo e intervenirlo cuando se hace asistencia social. Tenemos que tener claro que en Argentina, el cooperativismo juega con normas en desventaja con el resto del sistema. El Gobierno tiene que empezar a pensar y ver al cooperativismo como una posición diferente de la lechería, generando herramientas para que pueda funcionar, como por ejemplo una promoción impositiva.
NA – ¿Por qué el cooperativismo debería tener un trato diferenciado del de otras industrias lácteas?
DL – Ante todo, porque el sistema cooperativo es blanqueador. Es un sistema blanqueador en su naturaleza. Allí usted va a encontrar leche blanca, comercialización blanca, trabajadores en blanco. Cosa que no es muy común ver en las demás empresas, tanto medianas, chicas o grandes en el sistema. Consideramos que tiene que haber herramientas impositivas que contrarresten el efecto y ayuden a darle herramientas que puedan más estar a favor de ese blanqueo. Podemos nombrar la mano de obra, que el 100×100% está blanqueada, que son fuentes de trabajo y desarrollo de economías regionales las cooperativas, que son controladas democráticamente en asamblea. Necesitamos tener una mirada de economía social y después, lógicamente, interactuar con el mercado como todo el mundo. SanCor ha mantenido el precio a sus productores con esa mirada; no ha volcado al mercado interno un gran stock por tener esa mirada de economía social; ha comprado leche más de una vez a las pequeñas y medianas empresas, ya sean cooperativas o privadas, equilibrando situaciones de mercado, y también le ha vendido materia prima en algunas oportunidades cuando las pequeñas y medianas empresas necesitan. Yo diría que el cooperativismo es una herramienta para el Gobierno o para el Estado, si se sabe interactuar respetando cada uno su lugar. Por eso me resulta preocupante que a una empresa del tamaño de SanCor, con una economía de mirada social, se le diga hoy que la solución está en el mercado, cuando debería estar acompañada por una integración pública/privada.
Fuente: Nuestro Agro
